La normativa NIS2 es el nuevo marco regulatorio europeo de ciberseguridad que refuerza los requisitos de seguridad para organizaciones públicas y privadas. Su objetivo es elevar el nivel de protección de los sistemas de red y de la información en sectores críticos, reduciendo el impacto de incidentes y mejorando la resiliencia digital.
Para muchas empresas, comprender su alcance y cómo afecta a la operativa diaria se ha convertido en una prioridad tanto técnica como de cumplimiento normativo.
NIS2 dentro del marco europeo de ciberseguridad
NIS2 se integra en una arquitectura regulatoria europea cada vez más orientada a la resiliencia digital. A diferencia de otras normas centradas en la protección de datos o en la privacidad, este marco aborda la seguridad operativa de los sistemas que sostienen servicios esenciales para la economía y la sociedad.
En la práctica, NIS2 actúa como un mecanismo de alineación entre Estados miembros, estableciendo criterios comunes para la gestión del riesgo, la respuesta a incidentes y la supervisión de entidades críticas. Esto reduce la fragmentación regulatoria y facilita que organizaciones con operaciones en varios países adopten un enfoque homogéneo de ciberseguridad.
Además, la normativa refuerza la responsabilidad organizativa, exigiendo que la seguridad deje de depender exclusivamente de equipos técnicos y pase a formar parte de la toma de decisiones estratégicas. En este sentido, NIS2 complementa otros marcos europeos al trasladar la ciberseguridad al nivel de gobernanza, auditoría y control interno.
¿A quién aplica la Directiva NIS2?
NIS2 se aplica a empresas medianas y grandes (a partir de 50 empleados o ≥10M€ de facturación), que operen en ámbitos considerados críticos. Las micro y pequeñas empresas quedan en principio excluidas, salvo en estos casos:
- Si proveen, de forma exclusiva, un servicio esencial para la sociedad.
- Si deben garantizar continuidad del servicio por cuestiones de salud pública, economía o seguridad.
- Si operan servicios clave como infraestructuras DNS, TLD, redes electrónicas públicas o servicios de confianza.
- Si están catalogadas como críticas por otras regulaciones europeas como la Directiva CER (Resilience of Critical Entities).
En España, el proceso de transposición está en marcha, y entidades como la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) serán actores fundamentales del nuevo ecosistema normativo.


