Los problemas de seguridad de datos rara vez se deben a un único fallo de control. Normalmente aparecen por la complejidad operativa: una superficie de ataque cada vez mayor, modelos de acceso fragmentados, configuraciones erróneas en la nube y una visibilidad limitada de dónde reside la información sensible y cómo se utiliza.



Este artículo resume cinco retos recurrentes en seguridad de datos y los controles prácticos que ayudan a reducir el riesgo y reforzar la gobernanza.




1) Ciberataques y fugas de información



El ransomware, el robo de credenciales y la exfiltración dirigida siguen siendo amenazas persistentes. Más allá del impacto inmediato, los incidentes suelen derivar en exposición regulatoria, interrupciones prolongadas y daño reputacional.



Controles recomendados


  • Cifrado en reposo y en tránsito, con una gestión de claves sólida (rotación, segregación y políticas).

  • Monitorización continua y alertas ante patrones anómalos de acceso y movimiento de datos.

  • Segmentación y copias de seguridad preparadas para incidentes para limitar el impacto y acelerar la recuperación.



Qué medir


  • Tiempo medio de detección (MTTD) y respuesta (MTTR) ante incidentes de acceso a datos.

  • Cobertura de cifrado y rotación de claves en los repositorios críticos.




2) Gestión deficiente de accesos



Los permisos excesivos, las cuentas huérfanas y las definiciones inconsistentes de roles son causas frecuentes de exposición de datos sensibles. El riesgo aumenta cuando proveedores, terceros o flujos inter-equipo requieren privilegios amplios.



Controles recomendados


  • RBAC (control de acceso basado en roles) alineado con mínimo privilegio y separación de funciones.

  • MFA (autenticación multifactor) para accesos privilegiados y sistemas de alto riesgo.

  • Automatización del ciclo de vida de identidades (alta, cambio y baja) con revisiones periódicas y revocación rápida.



Qué medir


  • Porcentaje de cuentas privilegiadas protegidas con MFA.

  • Tiempo de revocación de accesos tras cambios de rol o bajas.




3) Requisitos regulatorios y de privacidad



Las organizaciones operan bajo obligaciones superpuestas (normativas de privacidad, requisitos sectoriales y compromisos contractuales). El reto no es solo cumplir: es demostrar que los controles se aplican de forma consistente, se monitorizan y son auditables.



Controles recomendados


  • Minimización de datos y exposición controlada: limitar dónde aparecen campos regulados y quién puede acceder a ellos.

  • Pseudonimización o enmascaramiento cuando sea necesario usar información sensible sin revelar los valores originales.

  • Auditorías y evidencia continua: generar trazabilidad de políticas, revisiones de acceso y ejecución de controles.



Qué medir


  • Completitud de evidencias para auditoría (controles mapeados + pruebas).

  • Frecuencia y tasa de éxito de revisiones de acceso en datasets sensibles.




4) Configuración incorrecta en la nube y brechas de responsabilidad compartida



La nube acelera la entrega, pero los buckets expuestos, reglas de red permisivas y el desconocimiento del modelo de responsabilidad compartida son fuentes habituales de exposición involuntaria.



Controles recomendados


  • Estandarizar configuraciones seguras con plantillas, guardrails y políticas como código.

  • Cifrar datos en la nube y reforzar límites de IAM (identidad y permisos) por defecto.

  • Monitorización continua de configuración para detectar desviaciones (drift) y cambios de alto riesgo.



Qué medir


  • Incidentes de drift por mes y tiempo de remediación.

  • Porcentaje de recursos de almacenamiento con acceso público bloqueado.




5) Falta de visibilidad y control sobre los datos



Muchas organizaciones no pueden responder con rapidez a preguntas básicas: ¿Dónde están los datos sensibles? ¿Quién puede acceder? ¿Cómo fluyen entre sistemas? Sin visibilidad, resulta difícil aplicar políticas, detectar usos riesgosos o responder de forma eficaz ante incidentes.



Controles recomendados


  • Descubrimiento y clasificación de datos para identificar campos sensibles en sistemas y repositorios.

  • Trazabilidad y auditoría: registrar quién accede, cuándo, desde dónde y con qué propósito/permiso.

  • Seguridad a lo largo del ciclo de vida (captura → uso → compartición → retención → eliminación) con controles coherentes.



Qué medir


  • Porcentaje de datasets sensibles clasificados y monitorizados.

  • Cobertura de registros de auditoría inmutables en rutas críticas de acceso.




Reducir el riesgo sin frenar la operación



Mejorar la seguridad de datos no es un proyecto puntual, sino un modelo operativo. Los programas más eficaces reducen el riesgo por diseño: limitan la propagación de datos sensibles, aplican disciplina de accesos, estandarizan controles en entornos y nube, y generan evidencia audit-ready como parte del trabajo diario.



Abordar estos cinco retos con controles prácticos y métricas claras ayuda a reducir el impacto de incidentes, reforzar la preparación para auditorías y operar con mayor resiliencia.